lunes, 17 de agosto de 2009

Aprendiendo a seguir

Siempre pensé que la vida era un camino lleno de baches, hoyos, y sin arcenes, y hay veces que también te ponían una línea continua para que no pudieras dar la vuelta, tenias que seguir y seguir hasta encontrar la discontinua para poder girar y cambiar de dirección; porque tu camino ya no te hacia feliz, o se complicaba tanto que necesitarías un tanque para continuar.

Bueno, descubrí que aunque no pudiera parar, siempre podía aminorar la marcha, bajar del vehículo que me había tocado conducir y continuar a pie, por muy mal que estuviera el camino, siempre podía seguir adelante confiando solo en mi, en mis fuerzas.


Si, los amigos te ayudan te alientan a seguir , pero si tu no pones de tu parte, no hay nada que hacer y al final los amigos se cansan de tanto empujarte.


Así que hay que sacar fuerzas, continuar, avanzar y dirigirse hacia donde el viento te mande y aunque el viento parece voluble, siempre esta, aunque parezca que sea incapaz de mantener un rumbo fijo tiene un destino y cuando hay veces que parece que desaparece al poco vuelve con más fuerzas.
Hay gente que se guía por su brújula, bien, tiran a lo seguro. Yo con mi afán de aventura seguiré fiándome del viento, guiándome por él.